Cómo empezamos
En 2012, nuestro fundador trabajaba como ingeniero eléctrico en una consultora multinacional. Su trabajo consistía en revisar las instalaciones de grandes industrias, pero un día le pidieron analizar la factura eléctrica de una pequeña imprenta familiar.
Lo que encontró fue revelador: la empresa pagaba casi el doble de lo necesario. No por usar demasiada energía, sino por tener mal configurada su tarifa y desconocer sus propios patrones de consumo.
Esa experiencia sembró la semilla de sylvan-quest. Si una pequeña imprenta podía ahorrar miles de euros al año con un simple análisis, ¿cuántas otras empresas estaban en la misma situación?